Vivienda


La vivienda, amplia pero con un estrecho y largo pasillo, resultaba oscura salvo en sus dos estancias principales.
Se trataba de proporcionar luminosidad y frescura a toda la casa. Los tonos oscuros se sustituyeron por el blanco. Se creó un espacio invernadero en la galería trasera y se transformó el pasillo con una muy cuidada iluminación.

En la entrada, una balda de madera lacada a lo largo de la pared, que incorpora un cajón oculto, amplía el espacio y proporciona ritmo a la estancia.

La luz natural del salón alcanza la zona de entrada gracias a la gran puerta corredera acristalada.

Mueble adaptado al espacio, en el que destaca la pantalla rectangular que lo recorre e ilumina de parte a parte, y la luz superior orientada a los objetos decorativos.